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LARRY CLARK, ICONO INCÓMODO

El trabajo de Larry Clark, fotógrafo, director de cine y alma libre donde las haya, es uno de los más incómodos y crudos que hay. Ha publicado libros de culto como Tulsa y desde Kids, su primera película, rodada a sus cincuenta años, ha dirigido otras diez todas ellas con la adolescencia como protagonista. Con Clark me pasa a menudo que no puedo evitar preguntarme si estoy ante el trabajo de un degenerado o el de uno de los artistas más visionarios de los últimos tiempos. Quizá para ser lo segundo hace falta ser también lo primero. 

 

La primera vez que vi Kids, rodada como si fuera un documental, con guión de un Harmony Corinne todavía adolescente y protagonizada por Chloe Sevigny (prácticamente desconocida entonces) fue cuando se estrenó en 1996. Salí del cine noqueada; en aquella película los personajes, la trama y la estética retrataban fielmente el mundo que me rodeaba. Era la primera vez que nos veía en la pantalla y me recorría esa sensación extraña que tienes cuando alguien que no conoces te habla de ti. La vi de nuevo hace poco, esta vez no me dejó noqueada, pero sí bastante revuelta. Reflexionando sobre mi reacción a la película en ambas ocasiones, me di cuenta de que el trabajo de Clark me incomoda y me fascina a partes iguales. Una parte de mi reacciona a las imágenes a medio camino entre el juicio, el rechazo e incluso la nostalgia. La otra parte parte se da cuenta de que la historia de amor de la moda con Larry Clark está probablemente muy justificada.

 

Sexo, drogas, violencia, juventud y subcultura son los pilares sobre los que se asienta la obra de Larry Clark. Una de las cosas más interesantes es que se trata de un cuerpo de trabajo que explora el universo y la cultura adolescente desde un lugar oculto para los adultos. Su capacidad de representarlo en toda su belleza y realidad lo mantiene relevante, se vea cuando se vea.

 

En una industria de moda que está obsesionada con la juventud Clark es imprescindible. En 2017 protagonizó una campaña de Dior y su trabajo ha inspirado a incontables fotógrafos y creativos de moda, desde Nan Goldin o Corinne Day a Hedi Slimane o JW Anderson. El auge de Supreme está íntimamente ligado a Kids ya que los actores (skaters en su mayoría) iban vestidos con su propia ropa, obviamente de la marca. En 2015 colaboró con Supreme de nuevo en una serie limitada basada en la película.

 

Aún con toda la dureza de las imágenes y narrativas que Clark retrata, su trabajo captura la esencia de lo que es ser joven con una fidelidad y frescura asombrosa para un hombre que lleva dedicándose a ello toda una vida.

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